jueves, 2 de febrero de 2017

Tal vez


Tal vez llegue un momento en el que tienes que abrir la mano y dejar caer todos los pétalos, en el que ya dé igual si se han marchitado o si todavía conservan sus colores vivos. Unos colores que tal vez recojan el naranja de las puestas de sol y todos los azules de mi playa, todos los grises de tu invierno y el brillo de las estrellas. El verde de la esperanza y el negro del abismo. Incluso un amarillo chillón, como el sol de primavera y como el viento de febrero. No aprietes tanto, no (te) ahogues más.

Tal vez todas las personas que hemos sido nos hayan hecho quienes somos ahora y tal vez te sigas repitiendo que todas menos una. Esa a la que nunca le haces caso, porque claro, no tiene razón, ¿cómo iba a tenerla? Tal vez la tenga. Y sentido común. Experiencia. Tal vez haya recibido palos, sea un poco más toxo, pero esté cubierta de lecciones, de golpes con historia, de historias que contar. Puede que sea complicada, que sea retorcida. Difícil. Que sepa de lo que habla. Constancia, firmeza, perseverancia, convicción.


Pero a veces, solo a veces, tal vez haya que cambiar de piel y decirle adiós (sí, adiós) a una de esas personas que quizás hayas sido para dejar paso a una nueva; porque cuando no caben más, es posible que empiecen a chocar entre ellas y, cuando lo hacen, quien sale con las maletas por la puerta es la complicada, la que ha recibido los golpes, la que sabe de lo que habla. El problema llega cuando te aferras a los "quizás", a los "tal vez", cuando no la aceptas, porque se va, y si lo hace es para no volver. Si no escuchas a tu voz de la experiencia, a tu yo más real, al único carente de "quizás", a tu razón, acabarás perdiéndola. Y (tal vez) estarías perdido.

Porque llega un momento en el que simplemente tienes que dejar que sí o que no. En el que puede que quepa la posibilidad de que quizás no haya más tal vez posible. Escucha y déjate escuchar.

(Feliz día de la marmota)