viernes, 30 de enero de 2015

Breathe

"Es como cuando huele a lluvia de verano, como a césped recién cortado, o como coger arena con los pies en primavera, ese primer día de playa.

Es como esa sensación de pasar una ola por debajo y que se me congelen las ideas durante unos segundos, o recibir una noticia inesperada de un viejo conocido.

Ojalá ese sabor a gofre de Príncipe, o a chaskis de Pichu. Ojalá ese dolor en los gemelos después de unas vacaciones fuera de Vigo.

Acordarte de algo que habías olvidado, un abrazo de alguien más alto, esa mirada de complicidad. Correr hacia alguien por una canción y recibir una nota de audio con la misma.

Una foto que enmarcarías o un vídeo que verías una y otra vez, con palomitas extra grandes para acompañar.

Dale al pause y respira. Te sentará bien."



viernes, 23 de enero de 2015

Come on, we gotta get out, get out of this mess we made

Maldito insomnio y maldito el momento en el que mi cabeza se convierte en un remolino de hojas un día de viento. Maldito enero y maldito su frío. ¿Dónde se quedaron las ganas de comernos el mundo? Blue Monday o blue month. Retiro lo dicho. Retiro las quejas de mi anterior entrada y vuelvo a encerrarme en mí misma. Scheiße. Vuelvo a tener 15 años, a no saber lo que quiero y a odiaros a todos. Me habéis contagiado vuestra inmadurez y he sacado de nuevo a la "yo" que no quería que volviera a aparecer. Sólo quiero que se acabe ya. Please. Febrero come to me.


jueves, 15 de enero de 2015

De enero y de por qué nos da pereza la vida.

Enero y sus días largos y noches aún más largas. Llega uno de esos dos meses al año en los que mires dónde mires sólo ves bibliotecas a rebosar y words abiertos durante horas. Que hables con quién hables sólo oyes quejas (mías sobre todo) y listas interminables de cosas que hacer.
Ese momento en el que te replanteas tu vida y esos 4 meses que llevas de clase. Madre mía, ¿esto cuándo lo dimos? ¿Esto en qué idioma está? Ese tema fijo que no entra. Ni este. Ni ese tampoco. 
No es novedad que proteste por todo, pero sí que lo haga 24horas al día. La vuelta al cole es horrible y lo ha sido siempre, pero cada vez nos cuesta más encerrarnos en una biblioteca a echar la tarde. O el fin de semana.
Enero y sus ganas de nada. Llega con fuerza este año, llega con morriña y con frío polar. Porque sí, porque ese famoso artículo de "el despropósito de los exámenes de enero" no podría llevar más razón, y nuestra actitud tampoco ayuda.
Que sí, que estas semanas son la muerte y que nuestra cama es lo más atractivo en nuestras vidas ahora mismo, aunque en cuanto llegamos a ella ni siquiera descansamos, que no vemos el momento de dejarlo todo y tomar algo con los de siempre, y que el chándal es nuestro mejor amigo. Pero que, nos guste o no, c'est la vie, dos veces al año no hacen daño, y si tengo que sufrir 2 meses por otros 10 de buena vida, firmo donde sea.
Porque enero es el mes oficial del chocolate, de las 18 quejas por minuto y de las bandas sonoras para estudiar. Pero febrero está ahí y marzo va a ser muy grande. Y lo sabéis.
Dicho esto que acabo de escribir por el simple hecho de buscar una excusa para desconectar, podéis volver a bajar la cabeza hacia vuestros apuntes, podéis prepararos otro café y podéis quejaros otras 50 veces, pero ánimo, suerte y palante, que maloserá.
PD: aquí estoy yo, tachando días y dejándoos con la duda de cuándo tendréis que abrirme la puerta.

viernes, 9 de enero de 2015

Sin más

Porque sí, porque me apetece. Por todos esos viernes que saben a domingo, por todas esas veces que nos apetece algo y lo dejamos por pereza. Por las canciones, por las películas. Por las idas y las venidas, por las vueltas (las de cabeza también). Por la emoción al suspenderse las clases gracias a cada temporal. Por ese olor a mar y a casa. Por una carretera vacía con la música a tope. Por las horas de aeropuerto y las historias que me da tiempo a inventar. Por la sensación al tirarte en cama y que tu única preocupación sea ponerte el pijama. Por las capas de mantas, por las térmicas y las palomitas. Por las despedidas y los reencuentros. Sobre todo los reencuentros. Porque ese montón de ropa en la silla que seguirá ahí hasta el final de los tiempos. Por las fotos y los recuerdos, y una pared cubierta en la que no cabe ni una sonrisa más. Por los calendarios, las listas y la satisfacción al completarlas. Por la distancia que hace madurar y por la nieve que no llega (ya tardas, please). Y eso. Por la inspiración, los borradores y el helado de oreo. Porque sí, porque me apetece.