sábado, 30 de diciembre de 2017

Este sí ha sido mi año

Una sucesión de momentos oportunos, de decisiones correctas y de muchos muchos cambios.
("No me gustan", pero creo que empiezo a pillarles el truco).
Empezó en Vigo con un TFG a cuestas y termina en Barcelona (más o menos) con un TFM a la vista y un título a las espaldas.
Terminé 2016 con miedo a no estar a la altura de muchas cosas y empiezo 2018 en la cima de todas ellas.
Empecé el año con más dudas que ideas claras, con 10 opciones que no me convencían y sabiendo que me faltaba algo. Lo termino con la cabeza muy ordenada, un gran acierto y tantas cosas que no sabría por dónde empezar.
Y es que me ha llevado a Milán, Florencia, Vigo, Santiago, a una Barcelona que acabaría siendo mi casa sin tener ni idea en aquel momento, a Madrid, Saarbrücken, Frankfurt, Pontevedra, Nueva York, el Grand Canyon, Las Vegas, Los Ángeles, Yosemite, San Francisco, Lugo, Coruña, Málaga, Benicassim, Toulousse, Montpellier, Niza...
Me ha regalado fuegos artificiales, más dolor de barriga por reírme que nunca, OT, una graduación que podía haber salido mal, una cabra, firmas, muchas tardes y noches de bares, un disfraz improvisado, mucho surrealismo, skypes, nudos, dos décimos de lotería, dos sobres con mi nombre, un panda, horas de confesiones, una postal con un girasol, un lacito rosa, una bola de Navidad francesa, un mandilón de cuadros, noches grandes y pequeñas, dolores de garganta, puestas de sol increíbles, una mañana en el banco, horas de papeleo, desayunos, meriendas, comidas y cenas, estrellas fugaces, horas de mar.

Me ha traído música en todas las formas posibles, horas de cine y muchas películas, planes infinitos, tardes de relax y muchas historias que contar.
Hay años que no dejan huella, que llegan y se van sin dejar rastro. A mí 2017 me ha cambiado de pies a cabeza, me ha hecho ver más allá que nunca y me ha acercado a gente que no sabía que existía. 2017 me ha traído a donde tenía que estar. Y espero que 2018 no me quite eso. Cada año soy más y es gracias a los que me animáis a serlo.

Porque qué bien se está cuando se está bien.

martes, 12 de diciembre de 2017

De estrechar lazos (y de nudos)

"¿Crees que has encontrado tu sitio?"

Pues...me faltaba el Atlántico y me habéis traído desde el Mediterráneo catalán hasta el francés. Sólo sé que tengo agujetas de reírme y que he llorado de emoción. Que hemos roto el hielo de todos los glaciares a pesar del frío polar cuando se iba el sol y me habéis dado abrazos que abrigan más que diez capas de ropa. Que desconectar de mis nudos en la garganta me ha conectado con estos lazos que cada vez son más fuertes.

Vivo entre maletas y siempre he tenido un sitio al que volver, pero mola encontrar uno al que llegar. En el que destapar la más pura serendipia, re-descubrir(me) y reinventar mis ganas. La banda sonora no podría haber encajado mejor en el puzzle y me habéis hecho olvidarme de todo menos del momento (que sin duda es el más oportuno).

Cuando la realidad supera las expectativas con creces y encuentras más de lo que esperabas, hasta los contratiempos parecen a nuestro favor.

[Qué a tiempo os pusisteis* en medio]




miércoles, 29 de noviembre de 2017

Otoño

Hay días que no. Que es más otoño que nunca y que me falta el olor a Atlántico. Que las hojas me parecen más marrones y que qué me pasa. Que ya he dejado de oíros.
Me enseñaron a no aferrarme a los colores y a cambiar las hojas a tonos naranjas.
Que lo mejor para este frío es un abrazo, no un jersey de lana.
Que si no tengo tiempo para pensar es porque me viene bien seguir improvisando.


jueves, 16 de noviembre de 2017

-Noviembre (no siempre)-

Noviembre no viene siempre de la mano de la lluvia y con quebraderos de cabeza. A veces viene cargado de nuevos planes, gofres y un merecido descanso que no llega. 

Y es que septiembre ha sido un torbellino de aire fresco y octubre todo un huracán de novedades. El día y la noche de lo que era antes, los madrugones y las madrugadas en vela. Las explicaciones a altas horas de la tarde, las promesas y las disculpas.

El cambio de hora y de continente mental. De contenido que va mudando como mis ideas nunca claras. Las ganas de escribir y la falta de tiempo para descifrarme.

Los horarios solapados y la agenda a punto de explotar, como mis nervios a flor de piel. Como el frío que llegaba tarde y me despertó un día con la nariz congelada.

Noviembre esta vez me ha dado un poco de sur para seguir (vi)viendo el norte, me ha puesto un viaje entre las manos y me ha prometido unos cuantos para que diciembre, enero y febrero no se sintieran solos.


Hacía años que este mes no me sabía tan bien. Noviembre siempre triste y tú viniste proponiendo guerra, pero esta vez soy yo la que se la ha declarado al otoño. 

(Y por fin me siento del todo en casa otra vez).


lunes, 30 de octubre de 2017

Piedras en mi tejado

Suelo alegrarme más por lo ajeno y tirar piedras en mi tejado, pero soy la primera en querer serlo y la última en reconocerlo.
Siempre soñaré con los pies aunque ya haya dejado de bailar y una ola me cura hasta el mayor de los males.
La del colacao calentito que le hace ascos al café. Y a la cerveza. Y al té. A la comida mexicana, el sushi y la ensalada. Aunque no se los hago a un gofre bien hecho ni a un buen plato de pasta.
Pero siempre me sabe a poco y puede que por eso no me gusten los puntos finales ni las historias a medias. 
Muy a pesar de muchos me tiran más las letras y creo que siempre moverán el mundo. 
Mi casa está ya en demasiados sitios y soy incapaz de decir que no y de tirar un recuerdo. Y echo mucho de menos. Así, sin pronombre.
Conecto demasiado y me siento responsable incluso sin saber muy bien de qué, ni dónde ni cuándo, ni por qué llevo esa banda sonora conmigo.
Soy de césped recién cortado, brisa marina y petricor. De océano Atlántico, terrazas al sol, de perder el norte y perderme en cualquier parte. Odio las mates y si os miento me lo notáis en la cara. 
De risa fácil e ideas difíciles. Nunca claras y siempre en el último momento. 
De principios en la cima y días de montaña rusa, de coger confianza rápido e ir soltando lastre por el camino. De primeras impresiones y dejarme querer, pero nunca hacerlo yo.
Aparento tenerlo todo organizado, pero no  soy más que un gran caos con libretas donde plasmarlo.