viernes, 22 de junio de 2018

Fins aviat

Ilusiones a flor de piel,
veranos en abril y mayos anticipados.
Carreteras de imprevistos
y memorias a trompicones.
Autostop de promesas
y volantazos de adrenalina.
No cabría en las canciones
y podría escribir hasta deforestar la Amazonia.
En segundo plano si no me sobresalta,
que el plan B es como el A,
con sus rotos y descosidos.
No sé cómo, pero aquí otra vez.
Ya da igual en qué laberinto me pierda.
No influye la deriva,
no afecta la corriente.
Estamos ya en la V:
de verano, de ven,
de vida, de volvamos.


miércoles, 13 de junio de 2018

Sigamos creciendo

Una semana después de haber salido de casa, con muchas horas de sueño acumulado, un par de camisetas nuevas y la cabeza por las nubes, me toca a mí ponerme sentimental.
Hace solo 9 meses no entendía la mitad de las siglas que ahora tanto repito y, sobre todo, no tenía ni la menor idea de lo que acabarían significando para mí. 
En octubre bajé al sur para un KINESI sin saber dónde me estaba metiendo, con un panda colgado al cuello y mucha ilusión por lanzarme a lo desconocido. Y ahora, tras varios eventos, infinitos dolores de cabeza y un montón de chutes de energía, vuelvo también del sur de una RAFE a la que fui con el triple de ilusión por lanzarme a lo que ya empiezo a conocer. 
Mi familia no entiende cómo puede haber un grupo tan grande de jóvenes con tantas ganas de mejorar las cosas sin recibir dinero a cambio; mis amigos no entienden cómo podemos dedicar tantas horas de vida, tantos esfuerzos, a veces sin el resultado buscado y, a pesar de ello, no perder nunca del todo la motivación y las ganas de mantener este barco a flote. Es esta dedicación por parte de un grupo de voluntarios lo que nos hace tan grandes. 
Y es que sin duda, merece la pena. Porque los logros son mayores que los fracasos y estos últimos los afrontamos entre todos. He crecido de tantas formas posibles que no os lo podéis imaginar, sé que estoy donde tengo que estar ahora y soy más consciente que nunca de que, como dicen por ahí, lo que hacemos es magia.
Permitidme seguir encajando disfraces y fuet en maletas de mano, descansar los ojos en las butacas los domingos por la mañana y olvidar nombres, pero nunca caras. Permitidme seguir formando parte de lo que estamos haciendo entre todos los que hacéis que esto sea más que una secta que me quita el sueño. Permitidme seguir compartiendo esta locura, distando tanto en edades, sueños y orígenes, pero acercándonos en nuestras metas comunes.
Gracias, porque a veces el azar hace cosas maravillosas y asusta de lo acertado que está. 

lunes, 21 de mayo de 2018

El balance es siempre positivo

   No sé si es el surrealismo que me rodea o el vivir de deadline en deadline sin tener muy claro qué día de la semana es. No sé si las horas fuera de casa, la mesa llena de cosas o el montón de ropa de la silla. Si los 5 minutos o las 2 horas. Los días de zumo de naranja y pijama o los de "sácame de aquí". Los que no sé ni por dónde empezar o los que me inunda la productividad. Ni si tengo más abandonado el ukelele o mis palabras.
   Sí sé que nunca se me habían pasado tan rápido las semanas y los meses. Que hace tiempo que no pienso más allá del siguiente paso. Que ni condiciones ni consecuencias. Que he aprendido a parar a respirar y centrarme en lo que ha salido bien. A relativizar. Que estoy a gusto con lo que me rodea, que cuatro paredes dan para mucho, pero que si abres la puerta el mundo es muy grande.
   Todavía no tengo billete de vuelta, pero es la primera vez que no necesito saberlo con antelación porque me da igual si me cierran el embarque. Por la promesa de un año más, una hora más; la incertidumbre de ir paso a paso; la certeza del momento y toda vuestra energía.


jueves, 19 de abril de 2018

EL UNIVERSO HABLÁNDOME AL OÍDO: TÚ DISFRUTA DEL CAMINO

"Puro nervio, taquicardia", esperanza y sorpresas.
Por las cosas que no cambian y por todas las que lo han hecho a la fuerza de un futuro impredecible.
Y el aleteo de una mariposa hace 4 años que hoy recordó lo que nunca había sido suficiente y que ahora cae por su propio peso muerto.
Cuando la relatividad (se) cobra todos los sentidos y más de una víctima y me alegro de no entender en pasado y aprender en presente.
Que sigue habiendo días que te sientes más lejos de casa que nunca, que esas cuatro paredes se cierran y quieres salir corriendo, pero el aire en la cara y el sol de mediodía sobre las baldosas te recuerdan que ya estás en ella.

Uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz.

lunes, 2 de abril de 2018

A cidade da eterna despedida

"Los que pudieron escapar juraron no volver jamás", pero estamos condenados a volver, o bendecidos por ello, vete tú a saber. 
A pisar sus calles y salpicar sus charcos, a respirar su petricor y su olor a sal. O ese incienso que cada año deja un informe sobre las cáscaras de pipas en las aceras y los paraguas esperanzados (o demasiado optimistas) en Amboage. A no saber qué tiendas habrán cerrado la próxima vez. 
A vivir con una morriña constante y alegrándote al escuchar un acento cantarín. A criticar lo que fuera llaman pulpo a la gallega y empanada gallega.
A despertar, siempre, con incertidumbre y ganas el lunes de Chamorro.
A los "cuánto tiempo, tenemos que tomar algo con estos" delante de la Apotheka. A toda la gente de la que no te despedirás más y toda aquella que sigue en tu agenda de compromisos sociales.
A los rumores, las caras conocidas por la calle Real que te has recorrido una y tantas veces con un croissant de Popi, o unas chuches de Ricorico, o arenas en la mochila al volver en una lata de sardinas desde Doniños.
"La costa oeste mirará toda la vida cara al mar" y yo necesitaré despedirme por lo menos 3 veces cada año.