lunes, 21 de mayo de 2018

El balance es siempre positivo

   No sé si es el surrealismo que me rodea o el vivir de deadline en deadline sin tener muy claro qué día de la semana es. No sé si las horas fuera de casa, la mesa llena de cosas o el montón de ropa de la silla. Si los 5 minutos o las 2 horas. Los días de zumo de naranja y pijama o los de "sácame de aquí". Los que no sé ni por dónde empezar o los me inunda la productividad. Ni si tengo más abandonado el ukelele o mis palabras.
   Sí sé que nunca se me habían pasado tan rápido las semanas y los meses. Que hace tiempo que no pienso más allá del siguiente paso. Que ni condiciones ni consecuencias. Que he aprendido a parar a respirar y centrarme en lo que ha salido bien. A relativizar. Que estoy a gusto con lo que me rodea, que cuatro paredes dan para mucho, pero que si abres la puerta el mundo es muy grande.
   Todavía no tengo billete de vuelta, pero es la primera vez que no necesito saberlo con antelación porque me da igual si me cierran el embarque. Por la promesa de un año más, una hora más; la incertidumbre de ir paso a paso; la certeza del momento y toda vuestra energía.


jueves, 19 de abril de 2018

EL UNIVERSO HABLÁNDOME AL OÍDO: TÚ DISFRUTA DEL CAMINO

"Puro nervio, taquicardia", esperanza y sorpresas
Por las cosas que no cambian y por todas las que lo han hecho a la fuerza de un futuro impredecible
Y el aleteo de una mariposa hace 4 años que hoy recordó lo que nunca había sido suficiente y que ahora cae por su propio peso muerto
Cuando la relatividad (se) cobra todos los sentidos y más de una víctima y me alegro de no entender en pasado y aprender en presente
Que sigue habiendo días que te sientes más lejos de casa que nunca, que esas cuatro paredes se cierran y quieres salir corriendo, pero el aire en la cara y el sol de mediodía sobre las baldosas te recuerdan que ya estás en casa

Uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz.

lunes, 2 de abril de 2018

A cidade da eterna despedida

"Los que pudieron escapar juraron no volver jamás", pero estamos condenados a volver, o bendecidos por ello, vete tú a saber. 
A pisar sus calles y salpicar sus charcos, a respirar su petricor y su olor a sal. O ese incienso que cada año deja un informe sobre las cáscaras de pipas en las aceras y los paraguas esperanzados (o demasiado optimistas) en Amboage. A no saber qué tiendas habrán cerrado la próxima vez. 
A vivir con una morriña constante y alegrándote al escuchar un acento cantarín. A criticar lo que fuera llaman pulpo a la gallega y empanada gallega.
A despertar, siempre, con incertidumbre y ganas el lunes de Chamorro.
A los "cuánto tiempo, tenemos que tomar algo con estos" delante de la Apotheka. A toda la gente de la que no te despedirás más y toda aquella que sigue en tu agenda de compromisos sociales.
A los rumores, las caras conocidas por la calle Real que te has recorrido una y tantas veces con un croissant de Popi, o unas chuches de Ricorico, o arenas en la mochila al volver en una lata de sardinas desde Doniños.
"La costa oeste mirará toda la vida cara al mar" y yo necesitaré despedirme por lo menos 3 veces cada año.



miércoles, 28 de febrero de 2018

Let it snow

(En mi antiguo móvil tenía cosas como esta y qué ilu encontrarlas)


Que hace frío y que aquí dentro también llueve. Que el viento revuelve las hojas pero también mis ideas. Que no lo sé.
Me cuesta poner sobre el papel el torbellino de mi cabeza. La tormenta de palabras, el tornado que no me deja dormir. 
Lo peor es que eso es lo mejor. Que me inspiro en mis debilidades y a veces soy tan fuerte que no me las puedo inventar. Ni imaginar. Ni describir.


Es más fácil cuando es difícil, pero prefiero que se me compliquen las palabras, que siga girando el torbellino y que se lleve todas las hojas que ya no quieren seguir en pausa⏸. Y nunca rebobinar ⏮. 
Bendita adrenalina. 
Date tregua. 

Pero no sueltes el play  ▶. 

domingo, 28 de enero de 2018

Hazlo

Prueba cosas nuevas, ve a ese restaurante, da ese mordisco, cómprate ese capricho.
Cambia un poco de aires.
Déjate emocionar, llora hasta reír y ríete hasta llorar. Sé tú. Di que sí. Siempre que quieras. 
Duerme poco y remolonea mucho, pero baila más. Haz regalos y déjate mimar. Escucha ese nuevo estilo y grita esa canción que tanto te llega. Ponte esos vaqueros que te sientan tan bien.
Escribe todos tus escalofríos. Ilusiónate aunque digan que es inútil. Lee del primero al último de tus lunares, piérdete y sigue con las estrellas. Dibuja tus cicatrices y píntalas de colores, aunque se te dé fatal.
Dedícate un día entero, lee con los pies en la pared y déjate convencer. Deja que te sorprendan. Que te asuste lo bien que estás. Que te canten y que te hagan reír.