martes, 28 de abril de 2015

De cuando nos creíamos héroes

Es el Día Internacional de la Danza y yo puedo decir que la echo de menos más de lo que os podéis imaginar.

Durante 15 años la escuela fue mi segunda casa y mi semana se organizaba en torno al baile. La motivación cada lunes era la clase de hora y media después de una tarde de estudio. Cada martes después de clase me relajaba en Conte. Los miércoles eran los más duros, nos pasábamos allí media tarde. Todavía oigo las quejas cuando tocaba jueves de físico con sus abdominales y demás. Y cuando para la mayoría de la gente viernes era sinónimo de bajar al centro, para nosotras lo era de ensayo general, o de prueba de vestuario, o de Fashion Night, o de actuación por Galicia en adelante.

Pero, al fin y al cabo, lo mejor es siempre lo que nos llevamos, y yo me llevo de allí la mejor amistad que todavía conservo, un millón de momentos bailados y soñados y las ganas de volver siempre. Nunca me cansaré de decir que mi momento favorito del curso era el de estar sentadas en las butacas viendo los ensayos, con todo el teatro para nosotras, ya fuera el Rosalía de Castro o el Jofre, rodeadas de muchos nervios y con todo el mundo corriendo de un lado a otro a por una zapatilla o a coser un maillot.

No tenía ni 3 años cuando empecé, pero pasando de los 19 y tras 15 dedicando la mitad de mi vida al baile, puedo asegurar que, en el instante en el que se abría el telón y comenzaba la música, realmente pensaba que todo era posible. En ese instante nos creíamos héroes.










miércoles, 22 de abril de 2015

Echo y echaré*

Maletas, aviones, comidas familiares, besos, quilómetros, fotos, "-¿Cuándo vuelves? -En verano". Adiós, buen viaje. Hablamos.
(O no). Echo de menos. No un sitio en especial, o a un grupo de personas. Simplemente echo de menos. El mar y la montaña. La lluvia y los charcos. Petricor o suelo mojado, para los amigos. La noche y la fiesta. Las trenzas de cuero en verano. El bocata de tortilla. También echo de menos lo que ahora tengo. El tram y el frío. Perderme y perdernos. Los planes y el ruido de fondo en un idioma del que entiendo más que hace unos meses. "Echo de menos", en presente, porque el futuro es demasiado incierto y yo sé que lo haré. "No, no sé dónde vamos a estar dentro de diez años". Si es que ya lo decía Fito, "que las prisas no son buenas". En realidad nunca lo han sido. De día en día, de fiesta en fiesta y de semana en semana. De mes en mes. Pero it's the final countdown (ninonino), para echar de más, para echar de menos y para que sigamos aprovechando esto, aquello y lo de más allá, para darnos cuenta de lo que tenemos y de lo que no, para vivir y seguir. Carpe diem que la vida son dos días y si nos despistamos nos equivocamos de tren, de andén y de todo.





*siempre, y más de menos que de más.

jueves, 9 de abril de 2015

Alright-Supergrass

El otro día dije que no me gustaba ilusionarme. Claramente mentía. No mentía porque quisiera hacerlo, mentía porque hoy día está mal visto ilusionarse. Hoy día está mal visto dejarse llevar. Hoy día está mal visto pensar bien de los demás. Lo raro es que nadie se extrañe o que, quien lo hace, sea tomado por loco. Pues no. Ilusionarse es bien. Ilusionarse por algo, por alguien o por ti. Porque sí. Hazlo. “Sin ilusión no hay decepción”. Cierto, pero es una verdad a medias. Sin ilusión tampoco hay emoción, ni sorpresa. Ilusionarse implica esa hiperactividad repentina y sin motivo. Ilusionarse conlleva ese “maloserá” y ese “todo irá bien”. Ilusionarse es esas cosquillas que te molestan pero te gustan, que te incomodan pero no quieres que desaparezcan. Ilusión significa espontaneidad y significa impulsos y significa momentos. Carpe diem. Puedes hacerlo por un viaje, por un lugar, por un libro, por otra persona, por tus estudios, por una canción… pero, sobre todo y por encima de lo demás, puedes hacerlo por ti. Puedes y debes. Poder y deber. Posibilidad. Probabilidad. Probably y possibly nunca fueron lo mismo, ya lo decían en el cole. Pues ilusiónate por la posibilidad de lo que sea. Ilusiónate por la probabilidad de que sea como tú quieres que sea. “Será lo que quiera que tenga que ser”. A lo mejor no ahora, ni mañana, ni dentro de un mes. A lo mejor no llega nunca. Pero a lo mejor sí. A lo mejor está más cerca de lo que crees, a lo mejor es más fácil de lo que nunca pensaste que podría ser. A lo mejor sí. Pero claro, ilusionarse está mal visto, ilusionarse lleva a decepción tras decepción, ilusionarse no mola, es muy mainstream y las frases tristes quedan mejor en el Instagram. Así que no te ilusiones, que te mirarán mal. O hazlo y te mirarás bien. Te sentirás bien. A lo mejor sí.