viernes, 30 de diciembre de 2016

Those little things from 2016

Las playas, las mandalas, el pesimismo, septiembre, el cine, los aviones y las decisiones.

Aquí, esperando el chocolate con churros al que nunca llegamos, como las luces que unen la Calle Real con la Plaza de Armas y la de Amboage y nunca llegan más allá, como si todo terminase en estas dos plazas, como si todo se redujese a quién se pasó la vida en el murito al lado de Enpanes y quién la pasó al lado del Blabla.

Es bonito relacionar personas con lugares y lugares con canciones. O canciones con momentos y momentos con personas. Que eso nos defina. Que las decisiones nos guíen. Y poder cantarlas con los acordes que hayamos escogido y seguir definiéndonos y definiendo lo que queremos llevar en la maleta. Que haber ido a uno u otro colegio cuando teníamos 3 años nos lleve a conocer gente cuando tenemos ya 19, 20 o 50. Que haber escuchado a un profesor te lleve a estar en 4º de TU carrera. Que todo eso me haya llevado de Ferrol a Vigo y de Vigo a mil sitios, algunas personas e infinidad de momentos. Infinidad de canciones para guiarme y definir(me).

Dejaos de hacer balance y ordenad la habitación como si quedasen menos de 48 horas de 2016. Ordenad el 2016. Como si pudieseis tirar lo que no queréis conservar y guardar en una caja lo que sí. Como si pudieseis darle la bienvenida al 2017 con la cara recién lavada, como un soplo de aire fresco. Porque podéis. No es momento de arrepentirse de lo malo, sino de apreciar lo bueno. Tampoco lo es de echar cosas en cara, sino de valorar a los que sí, abrazar a los que siempre e ignorar a los que no. De perdonar, una vez más, a quien lo pide y merece, incluso lo que juraste no perdonar nunca. Nunca digas nunca. De no guardar rencor. De coser descosidos y atar cabos sueltos. O no atar nada y dejarlos volar. De cerrar ese libro que lleva en la mesilla 2 meses, comprarse uno nuevo y dejarse llevar por el olor de sus páginas.

Yo sé que seguiremos saltando a la piscina, en pleno invierno y sin manguitos. Sin tener la más mínima idea de lo que hay debajo. Seguiremos arrasando olas, sin miedo a la corriente ni preocupación por tragar arena. El sol se volverá a poner y volverá a salir y yo seguiré preocupándome por lo que no debería y quejándome de vicio. Viendo el naranja en el cielo y las Perseidas en agosto.

Porque, año tras año, sigue habiendo canciones de las que no me cansaré jamás y personas a las que me sigue encantando volver cuando se apaga la ciudad e incluso la Navidad. Sigo llevando decisiones en la maleta que vienen conmigo allá donde voy.

Qué rápido pasa el tiempo. Feliz 2016 y que el 2017 venga, como mínimo, igual de feliz, a pesar de todos los cambios que promete.






domingo, 27 de noviembre de 2016

La vida es mejor con palabras de suerte

Winter has come.
Y el frío, y las ganas de manta y calefacción. Pero lo que realmente has come es mi tontería pre-exámenes. Os voy a dar un Nobel a todos por aguantarme. Mis cambios de humor repentinos. Un Nobel por no intentar entenderme, o por tener éxito en el intento. Por darme la razón cuando la tengo y discutir conmigo cuando no. Por, cuando lo veo todo negro, abrirme los ojos porque se me olvidó a mí hacerlo esa mañana. Por enseñarme que hay gris y que, aunque me pique incluso cuando la intención es buena, dejarme que os dé la razón en silencio. Y os dedico mi domingo de blog por ser culpables de todos los ratitos de desconexión.

If the sun don't shine on me today,
and if the subways flood and bridges break,
will you lay yourself down and dig your grave?
Or will you rail against your dying day?

PD: prometo dejar de ser insoportablemente pesimista y volver mi yo de siempre en 3 semanas.



domingo, 16 de octubre de 2016

Una declaración de rendición sin condiciones

El cambio de hojas, de estación y de hora siempre trae consigo un cambio de humor, de compañías.
Yo crezco cada año en esta época, y eso me da una sensación de prisa por hacer, entender y decir. Por sentir. Un cronómetro constante y un reloj de arena que se rompió hace mucho tiempo.
Una necesidad de casa que va a peor según va aumentando el frío y que no me llena si no se cumple.
Un momento de cambiar de aires y un ansia por viajar que suele tener que esperar. Planes, promesas y palabras bonitas. Y no siempre vacías.
No me gusta mirar atrás, no de la forma en la que lo hago en esta época, y no sé si será la lluvia, la rutina o las ganas de no tenerlas, pero el viento del otoño me obliga a hacerlo.
Pero no todo va a ser malo, no hay nada como un finde de desconexión, sofá y mantita para recargar pilas.
Ahora toca olvidar qué hora es, en qué día vivimos, y no rendirse, así "que hagan sus apuestas, que sigue el juego".

"Mira cómo avanzo, valiente, dejándolo todo atrás".

viernes, 30 de septiembre de 2016

Muy felices 21

Empecé el día en plan Bridget Jones cantándose a si misma el cumpleaños feliz y lo termino con 24 horas más de alegrías. Hoy cumplí 21, vi salir el sol y lo vi ponerse en la playa. Demostrasteis quiénes realmente estabais, me disteis un par de sorpresas y agradecí a la gente que se fue que lo hiciera. Hoy me habéis hecho sentir especial y no sabéis lo difícil que es eso con lo difícil que soy yo. Gracias a todos los que os acordasteis de mí y me dedicasteis un poco (o mucho) de vuestro tiempo. A los de toda la vida y a los nuevos, gracias por estar.


jueves, 1 de septiembre de 2016

"No te echaré de menos en septiembre"

El hecho de que no escriba desde hace tres meses puede ayudaros a que os hagáis una idea del gran verano que estoy teniendo. Y entenderéis por qué digo "estoy teniendo" y no "he tenido".

Soy una chica de septiembre, siempre lo he sido. Soy una chica de septiembre porque soy una chica de verano, pero estoy acostumbrada a las despedidas y adoro los reencuentros de la vuelta al cole. Me gusta ir a comprar material escolar mientras me quejo de lo cortas que han sido las vacaciones.

Soy una chica de septiembre porque no hay nada como darle la bienvenida viendo fuegos artificiales y quedándonos sin voz en ese último concierto. Y es que septiembre es como la última canción cuando ya ha terminado, como ese Cadillac solitario que todos esperábamos y sabíamos que llegaría. Como ese último baile que nunca es el último.

Soy una chica de septiembre porque lo mío es el sabor agridulce. Por el junio viajero, de conocer mundo, por el julio de orquestas, visitas y rutas, por el agosto de fiestas y las nuevas caras. Por todos esos "nos vemos en Navidad" y por los "tenemos que tomar algo un día de estos" en los que lo único que queda es la promesa en el aire. Igual que otras muchas cosas.
En el aire porque no hubo tiempo, porque cerramos todos los bares, todas las casetas de socorrismo e incluso Onda. Cerramos los ojos y era septiembre al abrirlos. Cerramos puertas con llave y las tiramos al mar.
Y sí, como dicen los muñecos amarillos, a veces Ferrol sí que mola. A veces hay que cambiar de aires para querer volver a los de siempre. Para tener un sitio al que venir en vacaciones, pasear por las mismas calles de siempre, saludar a la misma gente, cenar en la Cañita y comprarse un bocata del Canario. Seguirán cerrando sitios y abriendo bares nuevos, y nosotros seguiremos en nuestro murito de siempre. Porque, como ya dijimos, no vamos a seguir perdiendo gente por el camino.

Toca ir cerrando un verano más, encontrar los relojes y empezar a hacer calendarios. Toca volver a la rutina, a los "odio Ferrol" y los "os echo de menos". Pero una vez más me llevo las fotos y los recuerdos y me quedo con la promesa de volver en Navidad, Semana Santa y verano tras verano a cerrar, cada año, todos los bares al grito de "sé que aquí nací y aquí quiero quedarme".

Y soy una chica de septiembre porque me gusta pensar que esto se va a seguir repitiendo mientras sigo tirada en mi cama sabiendo que aún quedan un par de tardes sin más preocupación que ver la vida pasar con música surfer y un comentarista brasileño como banda sonora.

Un 31 de agosto más que se lleva el viento de la playa de Pantín. Nos vemos pronto, Ferroliño, no cierres sin nosotros y no escuches las cosas feas que decimos de ti.


Alicia Fernández Casanova





domingo, 22 de mayo de 2016

Go ahead

Ayer estuve en la graduación de mi hermana, y eso me hizo pensar en muchas cosas. Me di cuenta de lo rápido que pasa todo. El tiempo, las amistades y los sueños. Vuelan. Vuelan lejos y no vuelven. 
Hace ya 3 años que me gradué yo, y 5 años desde que me fui del colegio en el que llevaba toda la vida. Hace 3 años que me fui a vivir fuera de casa, a tres aeropuertos y dos aviones de mi familia. Y en esos tres años he visto más que en los 17 anteriores. Al final va a ser cierto eso de que el tiempo es relativo...
Es relativo porque hay amistades que se van forjando durante años y otras que aparecen de la noche a la mañana. Es curioso eso de la confianza. Y es relativo porque en un año puedes ver más mundo que en toda la vida y en unos meses puedes crear lazos más fuertes que en 10 años. Es relativo porque es inesperado y pasa sin que te des cuenta.
Y cuando te quieres dar cuenta estás haciendo las maletas. Cuando te das cuenta tienes unas cartas y muchas fotos. Cuando te das cuenta has terminado y el mundo te espera. Cuando te das cuenta vas a perder el próximo tren. Y para eso no te preparan.
No te preparan porque no pueden. No pueden prepararte para que desaparezca todo lo que conoces. No hay libro que enseñe cómo recomponerte. No hay examen que valga a la hora de decir adiós, o hasta pronto. Ningún profesor puede decirte cómo salir de tu famosa comfort zone o, al menos, cómo hacerlo sin deshidratarte a base de lágrimas por el camino.
Pero en eso consiste la vida, en ir cruzando largos pasillos; en lanzarse a lo desconocido; en coger ese avión, ese tren; en escribir esa carta y enviar esa foto; en abrazar el pasado y mantener el contacto, pero con un pie en el futuro.
Odiamos los cambios porque no sabemos. No sabemos el destino del tren ni si viene con retraso o no. No sabemos el tiempo que va a hacer allí ni qué meter en la maleta. No tenemos ni idea de a quién nos encontraremos por el camino. We know nothing. Pero ya lo hemos hecho antes.
Esa puerta que tenemos que cruzar para salir, la hemos cruzado para entrar. Y esa sala desconocida se ha convertido en nuestra comfort zone, en esa que no queremos abandonar, pero a la que antes le teníamos tanto miedo. Esa sala fue el futuro, fue el cambio, fue lo desconocido. Esa familia, esos amigos, todos ellos fueron aquellas caras desconocidas con las que te fuiste encontrando por el camino. Los que se sentaban a tu lado en clase, tus compañeros de fiesta, tus confidentes, tu segunda familia... fueron ya algunas de las muchas personas que están ahí fuera.
Y fijaos lo relativo que es el tiempo, que te das cuenta de todo esto mientras estás sentado escuchando discursos ajenos a ti, escuchando canciones, viendo a gente ir y venir del phococall, sintiendo pena por esos abrazos que saben a "hasta nunca". 
Así que para los que estén a punto de saltar, los que estéis cogiendo ese avión: aunque sea inesperado, no cortéis esos lazos, volad lejos, pero llenad las paredes de postales de todo el mundo, de ese mundo que os espera. Cruzad esa puerta, secaos las lágrimas, echad un último vistazo y gritad un gran "hasta la próxima".

sábado, 14 de mayo de 2016

NOT TODAY

Para cuando no sepáis*

Para cuando os entren las dudas y tirar una moneda al aire no sea suficiente. Para cuando salga cruz y queráis cara. Para cuando haya que darla. Para cuando os dé miedo plasmar una lista de pros y contras porque sabéis que va a seguir saliendo cruz. Para cuando los dados se pongan en vuestra contra. Para cuando, aun habiéndoos dado cuenta, sigáis negándolo. Para cuando sepáis que habéis superado el límite con creces pero sigáis avanzando. Para cuando lo hayáis reconocido al fin. Para cuando sepáis que teníais razón. Para cuando dejéis de llorar por la moneda. Para cuando salga cara.

*ni qué ni cómo ni por qué.




domingo, 1 de mayo de 2016

"Y qué genial, qué astuto, qué indecente, qué maravillosamente oportuno el soplo del viento"

Adelante, equivócate.
Te sabes causa y consecuencia. O consecuencia y causa. Ni lo pediste ni lo entiendes, pero lo sabes. Pero no te sientes responsable, simplemente dejas que sea así. Y dejas que el problema se vaya por donde vino.
Y te vuelves a creer incapaz.
Te imaginas mil escenarios.
Te culpas, te perdonas.
Pasas páginas y cierras capítulos.
"Qué a tiempo te pusiste en medio".
Aclaras ideas y te sinceras. O te vuelves a equivocar.
Tienes derecho a reírte de tus aciertos y de tus errores. Tienes derecho a gritar socorro. Tienes derecho a no hacerles caso.
"La vida es una serie de colisiones con el futuro". Y a priori da miedo, pero y la adrenalina y el no saber, y los nervios, y el salto al vacío, y la satisfacción de saber que esta vez sí, que esta vez no te has equivocado... ¿qué? Yo a priori no sé, pero a posteriori sé que hasta de los errores se aprende.
Que siga siendo un a priori todo lo que queráis. Que abras los ojos y seas consciente del precipicio. Que los cierres y que saltes. Que adelante y no mires atrás. Que se cuele un a posteriori en tu cabeza. "Que nadie ose jamás fijar tus metas".
Inténtalo. Fracasa. Ten éxito. Gana. Pierde. Adelante, equivócate.

Adelante, cómete el mundo.


sábado, 23 de abril de 2016

23 de abril (hoy estoy muy hater)

A veces falta una pieza. Sigues intentando que encajen otras de todo tipo, pero, por muchas vueltas que les des, sabes perfectamente que no.
Dejad de decirme cómo tengo que hacer las cosas, dejad de preguntarme lo que no quiero responder, dejad de explicarme qué es lo que hago mal y qué es lo que hago bien. Y por qué. Dejad de hablar antes de pensar. Dejad de intentar entender lo que pasa. Dejadme vivir. Sé lo que quiero.
Y a veces, simplemente sabes que el puzzle no va a estar completo.


viernes, 15 de abril de 2016

"...y cuando al fin la encuentro llega aquel mar de dudas"

Acojo en mi hogar palabras que he encontrado abandonadas en mi palabrera,
examino cada jaula y allí, narrando vocales y consonantes,
encuentro sucios verbos que lloran 
después de ser abandonados por un sujeto que un día fue su amo,
y de tan creído que era, prescindió del predicado.

Esta misma semana han encontrado a un par de adjetivos trastornados, 
a tres adverbios muertos de frío y a otros tantos de la raza pronombre
que sueñan en sus jaulas con ser la sombra de un niño.
Señalo entonces a las palabras que llevan más días abandonadas y me las llevo a casa,
las vacuno de la rabia y las peino a mi manera, como si fueran hijas únicas, 
porque en verdad todas son únicas.

Acto seguido y antes de integrarlas en un parvulario de relatos o canciones,
les doy un beso de tinta y les digo que si quieres ganarte el respeto,
nunca hay que olvidarse los acentos en el patio.
A veces les pongo a mis palabras diéresis de colores imitando diademas
y yo solo observo cómo juegan en el patio de un poema.

Casi siempre te abandonan demasiado pronto,
y las escuchas en bocas ajenas, y te alegras y te enojas contigo mismo,
como con todo lo que amamos con cierto egoísmo.
Y uno se queda en casa, inerte y algo vacío, 
acariciando aquel vocablo mudo llamado silencio, 
siempre fiel, siempre contigo.

Pero todo es ley de vida.
Como un día me dijo el poeta Halley:
si las palabras se atraen, que se unan entre ellas, 
y a brillar, que son dos sílabas.


Love of lesbian-El poeta Halley, con Serrat

domingo, 3 de abril de 2016

A LO MEJOR ESTA ES LA SIGUIENTE GRAN JUGADA DE AJEDREZ DEL UNIVERSO

(de los no me pasa nada que gritan me pasa todo)

Tic, tac. 

No creo que sea la primera (ni la última) vez que me oigáis/leáis quejándome sobre el paso del tiempo. 

Te pasas el lunes deseando que llegue el viernes y el viernes deseando que llegue el sábado. Te pasas el sábado deseando que llegue ese plan y cuando llega ya quieres que sea verano. Y en verano no duermes pensando en ese viaje, pero estás en el avión pensando en lo que dejaste atrás.

Es curioso eso de los recuerdos. Tres acordes de una guitarra sacan a relucir unas agujetas y un paseo de vuelta a casa, o el calor del sol de un viaje en bici. El olor a lluvia en verano te trae la sensación de un madrugón para coger un bus, un tren. Una frase te hace viajar un año atrás en el tiempo y hay domingos en los que te acuerdas de todos y ves fotos y quieres ese viaje otra vez.

Y yo no quiero que los recuerdos desaparezcan, ni tener tanta prisa en que pase algo como para olvidarme de renovarlos. No quiero vivir eternamente en sonrisas pegadas con bluetac en la pared. No quiero castillos en mi reloj de arena. No quiero hacer planes para pasar el tiempo, quiero pasar el tiempo improvisando, porque dejarse llevar suena demasiado bien. 

(Tan bien como los acordes de los que hablaba).


"Sometimes the only way to move forward is to revisit the things in your past that were holding you back"


miércoles, 23 de marzo de 2016

Just cause everybody is doing it, does that mean that I can too?

Me hace gracia escuchar "es complicado" como excusa para no contar algo. Me hace gracia porque si no es complicado, entonces, ¿qué sentido tiene? Las cosas fáciles carecen de la chispa de la vida. Las cosas fáciles carecen de la ilusión que nos hace la incertidumbre y de la adrenalina que nos causa la emoción.
Todo aquello que carece de emociones,  de ilusión, de adrenalina y de incertidumbre no merece una página en ningún libro, no merece una estrofa en ninguna canción y no merece una foto en ningún álbum del verano.
Y por eso las historias necesitan a gente complicada, con mentes inquietas, ojos brillantes y maletas llenas de sueños. 
Así que la próxima vez que escuches "es complicado" insiste y presta atención. La próxima vez que escuches "es complicado", empápate con cada palabra de la historia. La próxima vez que escuches "es complicado", ten preparado un "tengo todo el tiempo del mundo". 
Y puede que descubras algo que no te gusta, para lo que no estabas preparado o que no querías saber; puede que te abran los ojos o te cierren puertas; puede que incluso se complique tu propia historia.

Pero tendrás algo complicado que contar mañana, y ya sabes que si no es complicado, es aburrido.

sábado, 5 de marzo de 2016

Even if it rains or snows

Igual que Fito, dependencia bendita la de estos casi 18 años mano a mano (toda una mayoría de edad, aunque tengamos 5 eternamente).
Dislocarte un hombro y correr por el patio con el mandilón al cuello nos unió más que compartir secretos a las 2 a.m. en mi habitación, y eso dice mucho de esta amistad. Y es que eres de las pocas a las que puedo recordarle sus errores del pasado en el momento oportuno, de las pocas con las que me he reído por nada hasta llorar, y he llorado por nada hasta reír. Creo que, después de todos estos años leyéndome, sabes perfectamente todo lo que tengo que decirte y que, aunque me haya tocado ser la amiga borde y seca y te mande callar cada vez que gritas o resople cada vez que roncas, seguiré cantando contigo todo lo que me propongas, seguiré escribiendo "Lu" en el buscador para contarte mi vida y seguiré pasando contigo todos los findes que quieras.
Hace unos años, me dijiste que yo era ese maldito uno en todos los sitios a los que ibas. Un poco mayores y con algo más de mundo, sigues siendo ese maldito uno.

FELICIDADES LU(CAS), LOVEU


martes, 1 de marzo de 2016

Melodías que una vez*

Remolinos en la cabeza
"Una puesta de sol en Galicia"
Los hombros cargados y una mochila en el suelo
Los pies doloridos


[Un baño en el mar en febrero]


Remolinos en el pelo y en las hojas y en la carretera
Una puesta de sol con 12º
Una mochila cargada y los hombros descansados
Arena entre los dedos

domingo, 21 de febrero de 2016

keep it deep within your soul

Cuando no te lo esperas, cuando sucede poco a poco, cuando te vas dando cuenta. Cuando asientas tus idas de olla, cuando tus preocupaciones no te preocupan o, al menos, no te quitan el sueño.
Cuando te dan igual los planes e improvisas, y te da igual improvisar porque sale bien.
Cuando semana tras semana se te pasa la vida, crisis existenciales aparte, sintiendo que no estás haciendo nada útil y llega el domingo y vuelves a empezar.
Cuando el domingo deja de ser domingo, pero el jueves apesta.
Cuando maduras y te dan pataletas infantiles a diario.


《I swear it will get easier》

martes, 9 de febrero de 2016

Sin las palabras dime qué nos queda

[De cómo me pueden superar un encuentro o una noticia inesperados o el exceso de empatía]

A veces ni yo misma entiendo cómo funciona la confianza. Poco a poco, detalle a detalle y pregunta a pregunta o sin venir a nada, porque me apetece y de la noche a la mañana.

Y luego están esas otras que sí entiendo que Tuesday is the new Sunday, que soy insufrible y que escucharía una canción en bucle toda la vida. 

(Donde hay confianza da asco). Pero bueno, que let it be.


domingo, 24 de enero de 2016

Tangerine juice

Los domingos están para (mirar el techo y) pensar. Para limpiar el salón, desayunar a la hora de comer y merendar en el sofá, con los dinosaurios mirándome fijamente.
Están para retomar promesas, o para mirar fotos viejas, para empezar hobbies, o para cambiar bombillas.
(Y yo este domingo he pensado que ya no quiero pensar más, y que planear mi vida milímetro a milímetro deja poco espacio para sorpresas).