Casi septiembre de nuevo
Casi septiembre de nuevo. Aquí estoy. No podía entrar en septiembre sin escribirle una carta de bienvenida. Una carta de (a)mar a mi mes. Cada 31 de agosto salto entre dedicatorias a cada nuevo comienzo, a cada mudanza, a cada primera piedra en tantos caminos que he recorrido y en los que sigo descubriendo infinitas bifurcaciones. En esta falta de constancia que siempre es septiembre, de promesas, de propósitos, de principios inciertos, por primera vez me enfrento a una estabilidad desconcertante. Este septiembre no hay cajas en la puerta, no hay caras nuevas, no hay miedo por llegar a un sitio nuevo. Este septiembre me envuelve con su paz, siempre salpicada de emoción y cosas por hacer. Me han dicho muchas veces que soy calma. Pero no se han asomado a mi caos interno. Desde hace un par de años la calma se acerca poco a mi realidad. Lo que por fuera es una noche tranquila llena de estrellas, por dentro es una tormenta de verano. Esta tormenta de verano pedía a gritos un septiembre de c...