Casi septiembre de nuevo

Casi septiembre de nuevo. Aquí estoy. No podía entrar en septiembre sin escribirle una carta de bienvenida. Una carta de (a)mar a mi mes.

Cada 31 de agosto salto entre dedicatorias a cada nuevo comienzo, a cada mudanza, a cada primera piedra en tantos caminos que he recorrido y en los que sigo descubriendo infinitas bifurcaciones.

En esta falta de constancia que siempre es septiembre, de promesas, de propósitos, de principios inciertos, por primera vez me enfrento a una estabilidad desconcertante. Este septiembre no hay cajas en la puerta, no hay caras nuevas, no hay miedo por llegar a un sitio nuevo. Este septiembre me envuelve con su paz, siempre salpicada de emoción y cosas por hacer.

Me han dicho muchas veces que soy calma. Pero no se han asomado a mi caos interno. Desde hace un par de años la calma se acerca poco a mi realidad. Lo que por fuera es una noche tranquila llena de estrellas, por dentro es una tormenta de verano. Esta tormenta de verano pedía a gritos un septiembre de calma, con el gusanillo de la vuelta al cole, el material escolar y lo que está por venir. Esta noche llena de estrellas se moría por un agosto de arena y mar, de amistades eternas, de planes nuevos y de días que se sienten casa. De naranjas, verdes y azules; de norte y de sur; de familia -la de sangre y la de corazón; de atlántico y de mediterráneo; de sol y nubes; de puntillitas y raxo; de Andrés y de Kanka.

Supongo que se trata de eso. Septiembre es cuestión de equilibrio. En cada noche tranquila llena de estrellas siempre hay alguna más fugaz. Con cada tormenta de verano siempre viene el petricor. 

Ah, y este año no te pido que no cierres más bares sin mí; este 31 de agosto, mientras las luces salpican tu cielo donde se acaba el mar, te pido que sigan las terrazas a rebosar, que se nos complique el parking un rato más y que lo normal siga sin ser perder.




Comentarios

Entradas populares de este blog

"Las decepciones son al alma, lo que las tormentas al aire"

Septiembre torbellino

Ojalá fuera ficción