Septiembre torbellino
Ha volado septiembre y casi la mitad de octubre, ya de lleno en otoño, aunque se nos resista por aquí.
Hace 2 semanas cumplí 30. Otra vez tengo el pelo corto, estoy en paz y sigo construyéndome cada día.
El finde pasado volví a pasear por Vigo con calma. Por sus cuestas, su lluvia, su puesta de sol. Casi 10 años después. También tenía el pelo corto. Creo que la Alicia que paseaba por las cuestas de Vigo con 20 años estaría orgullosa de la que lo hace con 30.
También lo estaría de la Alicia que cumplía 28 con la plaza recién sacada y completamente perdida pero feliz en un aula, después de un año complicado y sin saber que venía otro igual.
De la que cumplió 25 en una ciudad nueva después de los 24, sorpresa tras sorpresa, y sin saber que era el último en Barcelona.
De los 23 en Vilahate, feliz, y 20 en Villapum, un poquito rota. Los 19 empezando el Erasmus. Los 21 fueron los últimos en Vigo porque los 22 me llevaron a Barcelona.
Creo que también estaría orgullosa la mini yo que cumplía 8 años, todavía morena, con dos coletas y que veía llover cada 29 de septiembre.
Creo que hay un pedacito de mí en cada sitio en el que he vivido. A medida que me iba descubriendo y queriendo. Mi infancia y adolescencia en Ferrol, mi etapa universitaria en Vigo (y Santiago), mi Erasmus en Leipzig, mi cambio de rumbo en Barcelona, y mi paz caótica en Málaga. En cada persona que me ha acompañado en esas etapas.
El finde pasado me reencontré con 2 de ellas y hemos prometido repetirlo siempre. Gracias por las horas en las terrazas sintiendo que teníamos 20 de nuevo, pero con todo lo que aprendimos por el camino. Feliz cambio de década.
Comentarios
Publicar un comentario