martes, 29 de abril de 2014

DMD-29 de abril

Feliz día internacional de la danza a todos los que son, han sido y serán parte de este mundo. No creo que se pueda decir "yo era bailarina", ¿has dejado de serlo, acaso? No. Has dejado de bailar, has dejado de pasar horas a la semana en esa escuela en la que viviste años, en esa segunda casa y con esa segunda familia. Has dejado de pasar nervios antes de cada actuación y antes de cada examen. Has dejado de llorar, reír y enfadarte con el baile como único motivo para ello. Has dejado de llevar los apuntes a la escuela por no dejar de ir a una clase más, para autoengañarte pensando que ibas a estudiar algo allí. Has dejado de guardar el secreto del tema de la actuación de fin de curso, de emocionarte cuando ves por primera vez el vestuario y de rechazar planes por tus clases. Y he dejado todo eso atrás. 
¿Cuántos de vosotros veis bailar a vuestra antigua escuela, vais a ver algún ensayo y lo echáis de menos? ¿Cuántos de vosotros desearíais volver a sentaros en las butacas del teatro cuando esta vacío y lo único que se oyen son los nervios y sus consecuencias? Pues todos esos son los únicos que entienden lo que se siente cuando tu vida para de girar en torno a algo tras 14 años haciéndolo.
Echo de menos mi segunda casa, echo de menos Allegro, pero sobre todo, echo de menos bailar. Y, por supuesto, respondiendo a la pregunta del principio, no, nunca se deja de ser bailarina, porque nunca vas a dejar de querer bailar cuando escuches una canción que te guste, nunca vas a dejar de repasar los pasos de algo que hiciste mentalmente, nunca vas a dejar de cerrar los puños con el pulgar por dentro ni de colocar los pies en primera posición. No te cansarás de repetir cómo funciona "eso de las puntas", ni de ver vídeos una y otra vez. Si has bailado durante toda tu vida, nadie te quita lo que has sentido todos estos años. Si alguna vez has sido un bailarín o una bailarina, lo serás siempre.
"Todo artista tiene el orgullo de su arte. Todo artista defenderá siempre el arte cuyo contacto le ha estremecido. A causa de lo que ha buscado y perdido, y a causa de lo que desea intensamente compartir
(...)
'Impón tu suerte, aférrate a tu felicidad y ve hacia tu riesgo. Al mirarte, se acostumbrarán'.
¡Intentadlo, equivocaos y comenzad de nuevo, pero sobre todo bailad, no dejéis  jamás de bailar!"
Porque las bailarinas no sudan, brillan.


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