domingo, 24 de enero de 2016

Tangerine juice

Los domingos están para (mirar el techo y) pensar. Para limpiar el salón, desayunar a la hora de comer y merendar en el sofá, con los dinosaurios mirándome fijamente.
Están para retomar promesas, o para mirar fotos viejas, para empezar hobbies, o para cambiar bombillas.
(Y yo este domingo he pensado que ya no quiero pensar más, y que planear mi vida milímetro a milímetro deja poco espacio para sorpresas).



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