domingo, 1 de mayo de 2016

"Y qué genial, qué astuto, qué indecente, qué maravillosamente oportuno el soplo del viento"

Adelante, equivócate.
Te sabes causa y consecuencia. O consecuencia y causa. Ni lo pediste ni lo entiendes, pero lo sabes. Pero no te sientes responsable, simplemente dejas que sea así. Y dejas que el problema se vaya por donde vino.
Y te vuelves a creer incapaz.
Te imaginas mil escenarios.
Te culpas, te perdonas.
Pasas páginas y cierras capítulos.
"Qué a tiempo te pusiste en medio".
Aclaras ideas y te sinceras. O te vuelves a equivocar.
Tienes derecho a reírte de tus aciertos y de tus errores. Tienes derecho a gritar socorro. Tienes derecho a no hacerles caso.
"La vida es una serie de colisiones con el futuro". Y a priori da miedo, pero y la adrenalina y el no saber, y los nervios, y el salto al vacío, y la satisfacción de saber que esta vez sí, que esta vez no te has equivocado... ¿qué? Yo a priori no sé, pero a posteriori sé que hasta de los errores se aprende.
Que siga siendo un a priori todo lo que queráis. Que abras los ojos y seas consciente del precipicio. Que los cierres y que saltes. Que adelante y no mires atrás. Que se cuele un a posteriori en tu cabeza. "Que nadie ose jamás fijar tus metas".
Inténtalo. Fracasa. Ten éxito. Gana. Pierde. Adelante, equivócate.

Adelante, cómete el mundo.


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