lunes, 20 de junio de 2011

Gracias.

Que sí, que no se acaba el mundo, lo sé, pero son muchos nervios, muchos bailes, muchos viernes y muchos festivales… muchos recuerdos junto a vosotras.
Puede que sea cierto eso que dice la gente de que el roce hace el cariño, porque otra cosa puede que no, pero cariño os tengo hasta el infinito, e incluso más allá. El tiempo nos ha hecho fuertes, más libres y sobre todo mejores.
No quería escribir una cursilada, ni ponerme nostálgica, escribir una de de esas míticas  “despedidas” que se hacen… pero sabéis como soy, y no lo puedo evitar.
Recuerdo el primer viernes que entré en aquella clase, seríamos 6 o 7, no más, y ninguna tenía ni idea de lo que pasaría, ni de quién entraría por la puerta; ni de nada. Por suerte por aquella puerta marrón de la antigua Academia Degas, ahora Allegro, entró Tania, a la que ya conocíamos, seguida de Clara. Esto, lo creáis o no, fue hace ya 4 años, que se dice poco.
Desde ese mismo momento empezamos a aprender a bailar, a expresarnos de una forma diferente, a soltarnos, a olvidar todo lo demás. Solo bailar.
Nuestra primera coreografía, “In my arms”, ¿la recordáis? Con aquellos vestidos grises del lazo negro y con lentejuelas… A este primer baile le siguieron muchos otros, “Rocky”, “Loba”, “Boom boom pow”, “Smooth criminal+They don’t care about us”, “What do you got?”, “1,2,3”, innumerables remix, “More”, “Burlesque”… ¿No son pocos, verdad? Debería nombrar no solo los festivales, lo que la gente ve, sino también lo que no ve, los ensayos, los nervios, los fallos, el estrés, el esfuerzo, la impotencia…
Alguna de vosotras se quedó por el camino, pero siempre estaréis ahí… Ahora sé que yo voy a seguir bailando, y no sola, pero lo que también sé es que muchas de vosotras, con las que compartí tanto de mi misma, se van, y las voy a echar de menos.

Gracias Allegro. Siempre tendréis un hueco aquí.


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